Te veo

Me amaba,
con una sonrisa me amaba,
con una mirada cubría de rosas
la distancia que hubo entre sus labios y mi beso,
con una palabra
depositaba su corazón como una ofrenda
y yo sin verlo,
yo que estaba palpitando en sus sienes,
yo que estaba acurrucado en su alma y dormido en su pecho,
yo que habitaba en los rincones de su cuerpo

Porque para mí era inabarcable,
elevada en su estatura,
de una delicadeza nocturna ajena, lejana
en un lugar donde la belleza
te toma, te alza
mientras te deshoja el alma de sólo mirarla

Por eso fabriqué un verso,
una teoría de su universo,
para poder amarla desde lejos,
por eso la guardé aquí dentro
como un ramo de rosas
para el obituario de un recuerdo….

Pero ha vuelto,
sentada frente a mi
abrazada de mis huesos
camina ahora descalza por mi cuerpo
escalando cada saliente
repartiendo vino y libando besos
escanciando el placer en todos sus cuencos y mis tiestos
ahora que se avecindó en mi alma,
y acaba de clavar su bandera en mi pecho.

Ahora yo, la veo,
la veo.

Para María José